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Instituto de Microbiótica
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¿Debemos parar la guerra contra la sal?

Dead Sea salt crystals
Imagen: Petar Milošević · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Juan-M. Dupuis, en el portal Salud, Nutrición y Bienestar, pone en duda la campaña oficial contra la sal. Su blanco es el Plan de Reducción del Consumo de Sal del Gobierno español, puesto en marcha en 2010 para rebajar un 20 % un consumo medio calculado en 9,7 gramos diarios a partir de análisis de orina de 406 personas.

El autor sostiene que esa creencia se apoya en pruebas endebles. Recuerda experimentos con ratas a las que se dieron cantidades desorbitadas de sodio y cita una revisión de Cochrane, con 6.250 participantes, que no halló pruebas sólidas de que comer menos sal reduzca infartos, accidentes cerebrovasculares o muertes. También menciona un trabajo de 2011 en JAMA, con 3.681 europeos de mediana edad, en el que la mortalidad fue mayor en el grupo que menos sal tomaba. El periodista científico Gary Taubes, al que recurre, habla de "una de las disputas más antiguas, agresivas y surrealistas de toda la medicina".

Para Dupuis, el problema real de las personas sanas es la proporción entre sodio y potasio: la dieta actual aporta mucho del primero, sobre todo a través de los alimentos procesados y la comida fuera de casa, y poco del segundo. De ahí que defienda los alimentos frescos e identificables frente a los platos preparados.

El propio artículo admite los límites de su tesis: reconoce que unos estudios contradicen a otros, que la dieta DASH con poca sal dio mejores resultados sobre la presión arterial y que, según algunos trabajos, reducir la sal puede ayudar a quienes ya tienen hipertensión. Tampoco defiende abusar de ella.

Fuente: Juan-M. Dupuis, "¿Debemos parar la guerra contra la sal?", Salud, Nutrición y Bienestar. Artículo original.

Entrada publicada el 14 de octubre de 2013 en el antiguo blog del Instituto de Microbiótica. Se conserva como archivo: refleja lo que se escribió en su momento y no constituye consejo médico.