La catástrofe de los transgénicos en Estados Unidos, una lección para el mundo
En este artículo, publicado en Global Research y traducido por Beatriz Morales Bastos para Rebelión, F. William Engdahl, autor de Seeds of Destruction, presenta Estados Unidos como un aviso para Europa y China, que según él se planteaban abrir la puerta a los cultivos transgénicos.
Apoyándose en el biólogo Mae-Wan Ho, sostiene que años de uso continuado de herbicidas con glifosato han favorecido la aparición de «super malas hierbas» resistentes, que obligan a usar más producto, no menos. Como ejemplo cita un documental de la cadena ABC sobre Arkansas, donde al menos 400.000 hectáreas de soja y algodón estarían invadidas por Amaranthus palmeri, una planta que, según el texto, alcanza hasta 2,4 metros y aguanta calor y sequía.
El autor es muy crítico con Monsanto y otras agroindustrias: afirma que ninguna semilla transgénica rinde más que las convencionales ni reduce el uso de herbicidas, y que los contratos atan a los agricultores a comprar semilla y herbicida. Cita también el trabajo del equipo de Gilles-Eric Seralini sobre la toxicidad del Roundup y habla de una carga extra de enfermedades por el aumento de pesticidas. Conviene aclarar que el estudio que menciona se hizo con células humanas: no midió enfermedades en la población.
Como salida defiende la agricultura orgánica. Se apoya en un ensayo de la Universidad Estatal de Iowa y del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, en el que los rendimientos cayeron al principio y superaron a los convencionales al cuarto año, y en la evaluación internacional IAASTD, fruto del trabajo de 400 científicos y representantes no gubernamentales de 110 países.
Fuente: F. William Engdahl, Global Research; traducción de Beatriz Morales Bastos para Rebelión.
Entrada publicada el 11 de septiembre de 2013 en el antiguo blog del Instituto de Microbiótica. Se conserva como archivo: refleja lo que se escribió en su momento y no constituye consejo médico.